jueves, 27 de noviembre de 2008

Una almendralejense, cofrade de pura cepa


Reproducimos a continuación el artículo publicado en el ABC de Sevilla por Aurora Flórez el pasado 30 de marzo de 2007, recien acabada la seman santa, en el que se narra la extraordinaria labor de una cofrade almendralejense en la la Vieja Híspalis. Ella es María del Pópulo Antolín Espino.

"Cuando llega la Cuaresma, María del Pópulo Antolín Espino empieza a vestir y colocar sus pequeños nazarenos y Niños Jesús de penitentes por los rincones de la casa y a sacar varales, candelabros de cola, guardabrisas, respiraderos... Tras limpiar la plata, con delicadeza va montando un paso de palio que rememora el de la Virgen del Rocío de la Redención, su Hermandad. Anoche fundió la cera y hoy, Viernes de Dolores, subirá a la Virgen al paso siguiendo al minuto el ritual de ser ella misma la cofradía, su hermana mayor, su junta de gobierno,su prioste y casi su cortejo en la carrera oficial del cierre de cristales de su casa.

Desde los años ochenta, María del Pópulo viene confeccionando con amor este paso, en el que ha volcado ilusión, sensibilidad y dedicación. No carece de detalle alguno que su artífice no haya pensado... llamador, respiraderos y varales de Manuel Rincón, idénticos éstos a los de la Virgen del Rocío; candelabros de cola de Orfebrería Triana, faroles de entrevarales de los Hermanos Delgado, guardabrisas, con molde exclusivo, de la Fábrica de Vídrio de la Trinidad... La Virgen es de Rioja y Lagares, con corona de Carlos Ossorio, saya de Carmen Domínguez, con quien la propia María del Pópulo bordó la toca, alfiler del pecherín de Marmolejo. El techo de palio tiene su paloma y los respiraderos su angelito con chupete, además de la escena del pastor con la Virgen en el frontal.


Un metro y diez centímetros de alto, la medida a escala del paso, tomada del original por uno de sus hijos, presiden estos días la vida familiar. Sobre la mesa del salón, un pequeño capirote pespunteado para su nieta, en el bastidor las nuevas bambalinas que borda junto a su maestra Carmen Domínguez, a quien convenció para acudir un día a semana a su casa, porque a María del Pópulo, profesora de Latín y Griego, le hubiera gustado ser bordadora en oro. Nacida en Almendralejo (Badajoz) se enamoró de la Semana Santa de Sevilla un Domingo de Ramos, cuando aún era una jovencísima estudiante y se hizo hermana de la Redención en los años ochenta después de ir día tras día a rezar a la Virgen del Rocío por la salud de su hijo Carlos.


Hoy, soñando la revirá del palio en Cardenal Cervantes, María del Pópulo inventa con amor su propia emoción de las vísperas"